‘Mrs. Wilson’ miniserie de tres episodios de BBC recién estrenada en España a través de Filmin, ha recibido un empuje extra de notoriedad cuando se ha divulgado que fue el estreno más visto de la plataforma durante su primer día en los dos últimos años. Dice mucho de las virtudes y también algo de los defectos de esta pulcra, algo fría pero absolutamente irreprochable producción británica: lo cierto es que, aunque posiblemente nadie quede marcado de forma indeleble por ella, su historia y, sobre todo, las interpretaciones que atesora son memorables.

La serie está producida y protagonizada por Ruth Wilson, que da vida a una versión ficcionada de su propia abuela, Alison Wilson. Esta trabaja, en los años previos al estallido de la II Guerra Mundial, en el servicio secreto británico. Allí conocerá a su futuro marido, Alec Wilson (Iain Glen), un alto mando militar que, después de décadas de vida común y dos hijos, fallece de forma inesperada en los años sesenta. Muy pronto, Alison va descubriendo que quizás su marido no era todo lo sincero acerca de su vida y la naturaleza de su trabajo como ella creía.

Conforme vayan apareciendo pruebas de que Alec Wilson llevaba unas cuantas vidas paralelas como respetable padre de familia (en distintas familias), Alison se irá replanteando su propia vida, preguntándose si no ha sido víctima de las maquinaciones de un mentiroso compulsivo. ¿Era su marido un fabulador sin escrúpulos o, tal y como le decía, su trabajo en el servicio secreto le obligaba a mentirle para protegerla?

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Narrada con total fidelidad a la visión de Alison, sin duda el gran atractivo de la serie es desmontar la pirámide de mentiras de su difunto marido, cada vez más disparatadas, al mismo ritmo de sorpresas y decepciones de la protagonista. Un ritmo que nunca adopta los ropajes del thriller o la película de espías, aunque coquetee con algunos de sus tropos (documentos falsificados, complots internacionales…), sino que se centra en el descarnado drama de alguien que ha sido engañada durante décadas y se niega, durante mucho tiempo, a aceptar las obvias pruebas de la mentira que se despliegan ante sus ojos.

‘Mrs. Wilson’: Crónica de una trola anunciada

Sin duda, el gran punto de interés de ‘Mrs. Wilson’ no es, como sucede en un whodunit, averiguar quién es el asesino (en este caso, quién es el mentiroso), sino contemplar la evolución del personaje de Alison, que atraviesa como un reloj todas las fases del duelo (negación, ira, negociación, aceptación y depresión), más alguna más de propina. ‘Mrs. Wilson’ se esfuerza en que el espectador empatice con el tobogán emocional de la mujer, y lo consigue en buena parte gracias a la sencilla y muy cercana interpretación de Ruth Wilson.

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De hecho, la actriz es la principal baza de la miniserie, que hace creíbles actitudes contradictorias pero muy humanas para afrontar la decepción, como son las de mentir a quienes le rodean para mantener una imagen positiva del difunto, y no asumir que ha vivido una feliz farsa toda su vida. Su búsqueda constante de un resquicio de duda en las pruebas que le permita recuperar la fe en su marido tiene, en el gesto siempre atento e inteligente de la actriz, una credibilidad que sostiene la disparatada trama.

Mrs Wilson2

Mrs Wilson2

La sutileza del guión de Anna Symon permite que sigamos con atención lo que desde sus primeros compases es un autoengaño casi declarado de la protagonista. A fin de cuentas, ‘Mrs. Wilson’ es un drama no demasiado ambicioso, al que le falta atender a otras visiones de la historia (empezando por la de Alec Wilson, pero también la del resto de sus mujeres, o la de un personaje tan interesante como el del hijo que acude al funeral con ánimo conciliador) para ganar cierta complejidad. Symon y Ruth Wilson pueden escudarse en que la realidad fue como fue, pero lo cierto es que hay un claro posicionamiento ante la ficción, y se escoge no contar demasiadas cosas. Un ejemplo inocente: el hijo amable, comprensivo y menos conflictivo de la historia es… el padre real de Ruth Wilson.

La coda, con la aparición de los equivalentes reales de los personajes que hemos conocido durante tres horas, deja bien claras las intenciones de esta producción de BBC One, amable y con un mensaje quizás algo conformista y tradicional. En cualquier caso, su extraordinario planteamiento, las sutilezas de la caracterización de su heroína y las soberbias interpretaciones de los protagonistas (a quienes se suman robaescenas como Fiona Shaw) sitúan por encima de la media a un relato sencillo, directo, intrigante e intenso.